"El Bisturí de Venus" por la Dra. Priscilla Alcócer

Lo más importante en la decisión de escoger una carrera profesional para una persona, es el haber sido expuesto a un modelo a seguir (“Role model”). Estas personas a quienes se admira y se quiere imitar (Ganar sus dotes), es por lo general, nuestros padres. Es así que el hijo de un Carpintero quiere ser Carpintero y el hijo de un Médico escoge Medicina. Todo Padre quiere que sus hijos sobresalgan, tengan una vida mejor que él y que obtengan una educación superior para este propósito.

Pero qué pasa cuando en una familia una hija mujer quiere superarse y por ende quiere ir a la Universidad para graduarse de Médico y luego tratar de ser una Cirujana Plástica? Hasta un tiempo reciente, las mujeres no tenían a otras mujeres que les pudieran servir de “Role models”, mucho menos en el campo de la Cirugía Plástica. Adicionalmente, las ideas preconcebidas de que ciertas profesiones no son para mujeres por el hecho de requerir de mucho tiempo, gran sacrificio y fortaleza física que restaría la tarea femenina de cuidar a los hijos, ha sido un obstáculo muy fuerte para las mujeres. Hoy en día, este concepto preconcebido ya lo consideramos ridículo y falso.

Aunque hay diferencias entre hombres y mujeres, especialmente desde el punto de vista de engendrar un hijo en el vientre materno, el poder entrenarse como Cirujano Plástico no está limitado al tipo de género ya sea masculino o femenino. Las palabras del capítulo escrito por la Dra. Talita Franco describen claramente este principio: “Para ser Médico y Especialista, se necesita tener una aura; un carisma que lo diferencie de los demás frente al paciente; la persona debe pensar y estudiar constantemente, debe ser eficiente y digno . Estas características son inherentes a la persona y no al género”. Estas características las hemos visto en el número creciente de mujeres Cirujanas Plásticas que sobresalen en todas partes del mundo.

En mi propia experiencia de maestro por más de 40 años, he notado que el ser mujer da una ventaja sobre los hombres a la hora de entrenarse como Cirujano Plástico. Por lo general, una mujer es más fácil de enseñar porque saben escuchar, rápidamente mejoran sus posibles faltas, tienen mayor habilidad técnica, tienen mayor paciencia, son más eficientes en sus tareas, son más perfeccionistas, y son mejores en el “Multi-tasking” (Hacer varias actividades a la vez).

En lo que se refiere al cuidado de niños, parafraseando de nuevo unas de las palabras de la Dra. Talita Franco: “Cuidar a un niño no es una tarea desagradable, rezagada solo a la mujer, sino un aspecto maravilloso de la vida para todo ser humano, hombre o mujer. Aprendamos todos y nos llenara de felicidad”.

Las 19 distinguidas Cirujanas Plásticas que han relatado sus experiencias en este libro sirven de “Role models” para las futuras generaciones de Especialistas. Todas han demostrado en forma clara y contundente, que una mujer puede sobresalir en la carrera profesional; puede ser una buena madre y esposa , y además puede ser un ser humano con dotes de ética, caridad y deseo de ayudar al prójimo.

Las Profesionales del futuro no pasarán experiencias iguales, porque el mundo ha cambiado, y seguirá cambiando . Por ejemplo, actualmente más del 50% de los Estudiantes de Medicina en los Estados Unidos son mujeres. Muchas corporaciones grandes y Gobiernos han nombrado mujeres como Jefes de puestos muy altos (“CEOs”) o Presidentes de Países, ejemplos son las jefes de empresas multinacionales como General Motors, IBM, Hewlett-Packard, Lockheed, Dupont, Yahoo; y Presidentes de Países como Chile, Brasil, Argentina, Costa Rica, Panamá, Filipinas, Alemana, Finlandia y muchos otros .

El análisis estadístico nos muestra: Cómo es posible entender que uno puede desperdiciar el talento de la mitad de la población, con el simple hecho de excluir a las mujeres? Hay que recordar que objetivamente en exámenes de conocimiento, cuando el sexo de la persona examinada no es revelado, las mujeres obtienen un puntaje igual o superior al de los hombres.

Qué podemos esperar del futuro? Por mi parte, me gustaría ver una meritocracia en lo que respecta a posiciones profesionales. Un respeto a la persona, sin consideraciones de sexo. Ciertas acomodaciones y flexibilidad en lo que respecta a hombres y mujeres. Las mujeres no piden ninguna preferencia especial, al contrario, lo evitan, para no confirmar las preconcepciones de ser una “Minoría” ante los hombres.

Para mi fue motivo de gran satisfacción leer los relatos de las diferentes Cirujanas Plásticas, a través de los capítulos del libro pude ver un denominador común: En cada caso, el comienzo fue duro, fuerte y sacrificado; suficiente para que una persona débil de carácter lo abandonara. Luego vi que siempre llega una etapa de acomodamiento con los triunfos profesionales y las otras actividades de la vida , incluyendo el de ser madre y esposa. Finalmente llega un estado de sosiego y optimismo perseverante.

Me hubiese gustado que las anécdotas de este libro hubieran incluido Cirujanas Plásticas de otros rincones del mundo y no solo de Iberolatinoamerica. Quizás en una segunda edición.

Como Padre de tres hijas, y abuelo de dos nietas, me siento orgulloso de que Dra. Priscilla Alcócer me haya escogido para prologar su obra. Me siento muy satisfecho de haber participado en el entrenamiento de Profesionales femeninas y masculinos basados en mi idea de meritocracia.